La planta tratadora de Agua y Drenaje en Pesquería fue señalada por descargar agua contaminada al Arroyo El Ayancual, que desemboca en el Río San Juan y llega hasta la Presa El Cuchillo. Vecinos y legisladores advierten que esta práctica representa un riesgo grave para el ecosistema y para el abastecimiento de agua de Nuevo León, en un contexto de crisis hídrica.
Arrojan Agua Contaminada Desde Planta De Pesquería
De acuerdo con denuncias recientes, el agua que se arroja desde la planta de Agua y Drenaje en Pesquería muestra un aspecto más oscuro que la que ingresa para ser tratada. Esta contradicción evidencia presuntas fallas en el proceso de saneamiento y genera dudas sobre el manejo del organismo estatal.
El líquido descargado llega directamente al Arroyo El Ayancual. Este afluente conecta con el Río San Juan y, posteriormente, con la Presa El Cuchillo, una de las fuentes más importantes para el suministro de agua en la entidad.
El hecho de que el agua salga en peores condiciones de las que entra resulta alarmante para especialistas y vecinos. Se advierte que no solo se está dañando el medio ambiente local, sino que además existe un riesgo para la calidad del agua destinada al consumo humano.

Vecinos Y Especialistas Denuncian Omisiones
Vecinos de Pesquería aseguran que han levantado la voz en múltiples ocasiones sin obtener una respuesta efectiva por parte de las autoridades. Según relatan, fueron ellos quienes tomaron muestras para demostrar la situación.
El malestar se intensificó porque las denuncias no han tenido seguimiento claro. Los habitantes consideran que existe una falta de voluntad de la paraestatal para resolver el problema, a pesar de que desde junio especialistas ya habían advertido sobre descargas fuera de norma al Río Pesquería.
El patrón se repite: primero son las alertas de especialistas, luego la presión ciudadana y, finalmente, la confirmación de que Agua y Drenaje no ha atendido los señalamientos. Para los vecinos, esta falta de acción refleja negligencia en un tema delicado como el agua.
Exigen Medidas Inmediatas Y Destituciones
Ante la falta de soluciones, ya no solo se piden reparaciones técnicas. Diversas voces exigen que el Consejo de la paraestatal actúe y que el director de Agua y Drenaje, Juan Ignacio Barragán, sea removido del cargo por el mal manejo de la situación.
Se argumenta que permitir que agua contaminada llegue a los arroyos y ríos que alimentan la presa es un acto irresponsable. Además, al tratarse de una fuente estratégica, el problema podría repercutir en la seguridad hídrica de toda la zona metropolitana de Monterrey.
Vecinos de Pesquería expresan desesperación. Dicen sentirse abandonados y engañados, pues mientras las autoridades presumen mejoras en el sistema de agua, ellos ven correr líquido contaminado en sus arroyos. El reclamo es claro: ya no quieren promesas, sino resultados visibles y comprobables.
Consecuencias Para La Presa El Cuchillo
El impacto más preocupante recae en la Presa El Cuchillo. Este embalse es clave para la distribución de agua en el estado, especialmente en épocas de sequía. Si las descargas contaminadas continúan, se podría comprometer la calidad del recurso en una escala mucho mayor.
Los especialistas explican que los contaminantes no solo afectan la fauna y flora de los ríos, sino que también pueden dificultar la potabilización del agua. Esto implicaría un costo adicional y un riesgo sanitario para la población.
El hecho de que la presa esté en el centro de los planes de abastecimiento de Nuevo León vuelve urgente una solución. La contaminación representa un obstáculo adicional en un estado que ya enfrenta serios problemas para garantizar el suministro continuo de agua.
Llamado A Una Solución Real Y Permanente
El caso de la planta tratadora en Pesquería refleja la necesidad de replantear la forma en que se gestiona el agua en Nuevo León. La ciudadanía pide transparencia, auditorías externas y un compromiso real de la paraestatal para evitar que estas situaciones se repitan.
Colectivos ambientales y organizaciones civiles insisten en que las descargas deben cumplir con la normativa vigente y que las violaciones deben sancionarse con rigor. Además, piden que se informe periódicamente a la población sobre la calidad del agua y los avances en los procesos de tratamiento.
La presión social busca que este tema no se archive ni quede reducido a un debate político. Para los habitantes, lo que está en juego es el bienestar de miles de familias y la seguridad hídrica de todo un estado.
El mensaje de los vecinos es contundente: no se trata de un tema secundario, sino de un problema que afecta al presente y futuro de Nuevo León. El agua contaminada en los arroyos y ríos que desembocan en la presa no puede seguir siendo ignorada.
Array