La gestión de recursos destinados al rescate de los pulmones urbanos en Monterrey enfrenta hoy un cuestionamiento sin precedentes. Un censo detallado reveló la presunta existencia de árboles fantasma en el proyecto de rehabilitación de la Alameda Mariano Escobedo. La organización Reforestación Extrema cobró 26.1 millones de pesos por ejemplares que, según las evidencias físicas, ya estaban en el sitio. Este hallazgo sugiere una grave falta de supervisión en el manejo de fondos para el medio ambiente estatal.
Auditoría Ciudadana Revela Anomalías Respecto A Árboles Fantasma
El panorama actual del paseo más tradicional de la ciudad dista mucho de los informes entregados por sus responsables. Tras una revisión técnica de campo, se identificó que la inversión más pesada del proyecto no corresponde a la realidad. Los reportes emitidos entre marzo y junio de 2024 aseguraban la integración de plantas monumentales que nadie puede localizar.
La investigación técnica consistió en medir el diámetro de cada tronco y registrar su ubicación exacta mediante coordenadas. El contraste resultó alarmante para los especialistas encargados del conteo forestal. Las facturas emitidas por la asociación que dirige Cosijoopii Montero detallan la compra de 147 ejemplares de 15 pulgadas. Sin embargo, el censo confirmó que estas piezas tienen décadas de antigüedad y ya formaban parte del paisaje original.
Este fenómeno de los árboles fantasma representa un agujero financiero de 26.1 millones de pesos en una sola partida. Por consiguiente, el beneficio ecológico prometido para la zona centro parece ser una simulación administrativa. Los recursos, que debían transformar el aire de la metrópoli, se destinaron al pago de vegetación que ya existía.

El Control Discrecional De Fondos Por Reforestación Extrema
La estructura del proyecto permitió que los recursos fluyeran de una manera poco convencional hacia la iniciativa privada. Mediante un convenio con la Secretaría de Medio Ambiente, la asociación civil obtuvo el control total de las donaciones. Estos fondos, provenientes de compensaciones ambientales de diversas empresas, no pasaron por la supervisión de la Tesorería estatal.
Bajo la dirección de Cosijoopii Montero, la agrupación mantuvo los comprobantes de gastos en total opacidad durante dos años. Solo después de múltiples solicitudes de transparencia fue posible acceder a los archivos que hoy desatan la polémica. La falta de rendición de cuentas pública facilitó que se reportaran gastos exorbitantes sin que existiera una verificación inmediata en el terreno.
Las facturas analizadas muestran pagos a empresas de un mismo núcleo familiar por conceptos de plantación y suministro. Además de los 26.1 millones de pesos en plantas, se registraron costos elevados en el mantenimiento diario. Por ejemplo, el suministro de agua mediante pipas se facturó a precios que superan los estándares del mercado local actual.
Desfase Técnico Entre El Censo Y Los Árboles Fantasma
La inspección detectó que el área a cargo de la organización cuenta con 462 árboles en total. De esa cifra, al menos 130 ejemplares son anteriores a cualquier intervención reciente del programa de regeneración. La mayoría de los árboles nuevos apenas alcanzan medidas de entre 1 y 7 pulgadas de diámetro. Estas dimensiones son significativamente inferiores a las que se pagaron con los recursos destinados al parque.
El uso de árboles fantasma como justificación de gasto ha generado una ola de críticas entre expertos en urbanismo. Resulta técnicamente imposible que ejemplares de 15 pulgadas se confundan con los de menor tamaño instalados recientemente. La diferencia de precio entre lo reportado y lo plantado es la clave que explica el millonario faltante detectado.
Incluso los árboles monumentales y las palmeras históricas fueron revisados para evitar cualquier error de interpretación en el conteo. El análisis de imágenes históricas de Google Street View sirvió como prueba definitiva para desmentir la supuesta arborización. Las fotos de años previos muestran los mismos árboles grandes que hoy se intentaron hacer pasar como adquisiciones de 2024.

Destinan 52 Millones En Equipo Para Patrimonio Privado
La asociación civil dirigida por Cosijoopii Montero consolidó un patrimonio de 52.7 millones de pesos en maquinaria y vehículos durante este tiempo. A través de las aportaciones que empresas entregan para resarcir daños ecológicos, la agrupación adquirió trituradoras, retroexcavadoras y camiones de carga. Estas compras se realizaron bajo un esquema que permite que los bienes permanezcan como propiedad de la asociación y no del Estado.
Los registros de transparencia exponen la adquisición de camionetas de lujo y equipo tecnológico especializado, como tomógrafos acústicos de alta precisión. Las unidades fueron personalizadas con logotipos de la organización y equipadas con sistemas de GPS y cámaras. A pesar del origen público de los fondos, el convenio vigente no obliga a la asociación a devolver estos activos al patrimonio gubernamental.
Sobre las inconsistencias financieras, se detectaron facturas que aparecen repetidas hasta en doce ocasiones dentro de los informes. La autoridad argumentó que estas duplicidades corresponden a pagos realizados en abonos parciales a los proveedores. No obstante, los documentos fiscales emitidos no coinciden con este procedimiento administrativo, ya que figuran como ingresos totales liquidados en una sola exhibición.
Futuro Jurídico Del Proyecto Ante Los Árboles Fantasma
La opacidad que rodeó al proyecto desde su inicio en 2023 ahora tiene consecuencias administrativas importantes. La Secretaría de Medio Ambiente, anteriormente dirigida por Félix Arratia, queda bajo el escrutinio por permitir esta triangulación. Los mecanismos de compensación ambiental requieren ahora una reforma estructural para evitar que el dinero se pierda en intermediarios.
La ciudadanía y diversos sectores exigen que se aclare el destino final de los 26.1 millones de pesos. No basta con la plantación de arbustos pequeños cuando el presupuesto exigía la colocación de árboles de gran envergadura. La recuperación de la Alameda depende ahora de que se castiguen las malas prácticas y se restituya el daño.
Finalmente, el caso de los árboles fantasma pone en duda la veracidad de otros proyectos liderados por la misma organización. La transparencia en el gasto ecológico es fundamental para que Monterrey pueda enfrentar sus retos ambientales con seriedad. El patrimonio natural de la ciudad no debe ser objeto de manejos presupuestales dudosos ni de simulaciones documentales.
Array










