De un año marcado por la sequía a uno de desfogues históricos. En 2025, el agua de Nuevo León volvió al centro del debate público tras la liberación de 410 millones de metros cúbicos desde la presa El Cuchillo. El volumen equivale a casi 10 meses de consumo de la zona metropolitana y se destinó al pago de la deuda hídrica con Estados Unidos, en medio de cuestionamientos por la planeación y la transparencia.

Agua De Nuevo León Cambia De Escasez A Desfogues Masivos
El agua de Nuevo León vivió un giro abrupto en menos de un año. En 2024, las presas del estado enfrentaban niveles críticos tras una prolongada sequía. Para junio de ese año, El Cuchillo, Cerro Prieto y La Boca almacenaban apenas 381.5 millones de metros cúbicos, solo 26 por ciento de su capacidad conjunta.
La situación cambió tras la tormenta “Alberto”. Las lluvias recargaron los embalses y elevaron los niveles de almacenamiento. Sin embargo, lejos de traducirse en certidumbre hídrica, el nuevo escenario abrió la puerta a que el gobierno estatal permitiera desfogues de gran magnitud.
Durante 2025, el agua de Nuevo León comenzó a liberarse de forma constante. La presa El Cuchillo fue el principal punto de extracción, al ser la fuente más importante de abastecimiento para la zona metropolitana.
Agua De Nuevo León Y El Impacto Del Desfogue En El Cuchillo
El agua de Nuevo León se extrajo de El Cuchillo en distintas etapas. En enero y abril se liberaron 260 millones de metros cúbicos como parte del pago de la deuda hídrica de México con Estados Unidos. En diciembre, se sumaron otros 150 millones.
En total, los desfogues alcanzaron 410 millones de metros cúbicos. La cifra equivale a casi 10 meses de consumo del área metropolitana, considerando un abasto promedio de 16 mil litros por segundo.
El volumen también supera lo que almacenaban juntas las tres principales presas del estado antes de las lluvias de 2024. Además, representa más de 10 veces la capacidad total de la presa La Boca.
Nuevo León Pierde Niveles De Agua En Seis Días
El agua de Nuevo León en El Cuchillo mostró una caída acelerada. Antes del más reciente desfogue, la presa almacenaba 913 millones de metros cúbicos, es decir, 81 por ciento de su capacidad.
Tras seis días de extracciones continuas, el embalse amaneció con 763 millones de metros cúbicos. El nivel bajó a 68 por ciento, de acuerdo con los reportes oficiales de la Comisión Nacional del Agua.
En ese mismo periodo, el Gobierno federal cerró las compuertas y concluyó el desfogue. Sin embargo, evitó detallar los criterios técnicos utilizados y no aclaró si habrá nuevas extracciones para cubrir el resto del adeudo.

Agua Enviada A Texas Por Deuda Hídrica
El agua de Nuevo León se destinó al cumplimiento del compromiso internacional de México con Estados Unidos. El 12 de diciembre, el gobierno federal informó que entregará 249 millones de metros cúbicos a Texas entre el 15 de diciembre de 2025 y el 31 de enero de 2026.
La decisión se dio en un contexto de presión política desde Estados Unidos para saldar el adeudo pendiente. No obstante, las autoridades mexicanas no precisaron de dónde saldrá el volumen total comprometido.
Aunque oficialmente se señaló que también contribuyen las presas internacionales La Amistad y Falcón, los 150 millones de metros cúbicos extraídos recientemente de El Cuchillo forman parte directa de ese pago.
Agua De Nuevo León Y El Hermetismo Estatal
El manejo del agua de Nuevo León ha estado acompañado de falta de información. La Comisión Nacional del Agua mantuvo hermetismo durante todo el proceso de desfogue y evitó responder cuestionamientos sobre la planeación y el impacto regional.
Tampoco se aclaró si el estado enfrentará restricciones futuras en caso de una nueva sequía. Este silencio contrasta con los llamados al ahorro extremo que se realizaron meses atrás.
Especialistas y ciudadanos observan con preocupación cómo, tras una crisis hídrica severa, se liberan volúmenes históricos sin explicaciones claras ni garantías de largo plazo.
Agua De Nuevo León Reaviva Dudas Sobre Planeación Hídrica
El caso del agua de Nuevo León vuelve a evidenciar una gestión reactiva del recurso. De pedir ahorro, cortes y sacrificios a la población, se pasó a desfogues equivalentes a casi un año de consumo urbano.
La magnitud de las extracciones genera dudas sobre la previsión ante escenarios climáticos extremos. También abre cuestionamientos sobre la coordinación entre los gobiernos estatal y federal.
Mientras tanto, la ciudadanía enfrenta la incertidumbre. El recuerdo de la sequía sigue presente y el envío de grandes volúmenes de agua a Texas reaviva el debate sobre prioridades, transparencia y planeación hídrica en Nuevo León.
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