- Refrendo Vehicular En Nuevo León, El Más Costoso De México
- Comparativa Nacional De Los Costos Del Refrendo
- Reclamos De La Sociedad Civil Por La Falta De Resultados
- Aumentos Constantes Desde La Eliminación De La Tenencia
- Impacto Económico En Los Automovilistas Regiomontanos
- La Incongruencia Entre Recaudación Y Obras Públicas
- Conclusiones Sobre El Refrendo Vehicular En Nuevo León
Refrendo Vehicular En Nuevo León, El Más Costoso De México
El refrendo vehicular en Nuevo León se mantiene como el más caro de todo el país. Este 2025 el cobro va de 1,030 a 3,368 pesos, según el modelo del automóvil. La diferencia con otros estados es notable, pues en entidades como Puebla y Guanajuato el pago no supera los 670 pesos. Aunque la recaudación estatal se ha disparado en los últimos años, la ciudadanía asegura que el dinero no se ve reflejado en mejores vialidades ni servicios básicos.
Comparativa Nacional De Los Costos Del Refrendo
El costo del refrendo vehicular en Nuevo León varía dependiendo del modelo. Para los automóviles fabricados en 2010 o antes, el pago es de 2,117 pesos. Los que corresponden a 2011-2015 deben cubrir 2,714 pesos, mientras que los modelos de 2016 en adelante pagan 3,368 pesos.
En contraste, Puebla y Guanajuato mantienen una tarifa fija de 670 pesos, casi cinco veces menos que lo que pagan los automovilistas regiomontanos con vehículos recientes. En la Ciudad de México el costo es de 731 pesos y en Jalisco asciende a 900, pero este último incluye replaqueo.
La diferencia es aún más notoria con entidades como Querétaro (750 pesos), Aguascalientes (840) y Estado de México (917). Incluso en Baja California Sur no se cobra refrendo, lo que deja a Nuevo León en una posición mucho más cara y cuestionada.

Reclamos De La Sociedad Civil Por La Falta De Resultados
Las críticas no se han hecho esperar. Juan Manuel Ramos, de la organización Redes Quinto Poder, señaló que el alto costo del refrendo vehicular en Nuevo León no se traduce en beneficios palpables. “El problema es que no se ve reflejado eso en mejores servicios”, explicó.
El activista cuestionó directamente al Gobierno estatal: “¿Para qué quieren más lana? Para pagar campañas, bailes y promocionales y llenar la Ciudad de panorámicos para decirnos que es el mejor Estado del mundo, cuando te caes en un bache en Gonzalitos o se te puede caer un pedazo de techo de un complejo vial”.
La percepción ciudadana coincide con esa crítica. Automovilistas consideran injusto que el estado con el cobro más alto no ofrezca vialidades seguras, ni proyectos de movilidad que alivien el tráfico y el deterioro urbano. La incongruencia entre lo recaudado y los resultados visibles genera descontento.
¿Cuánto cuesta el refrendo vehicular en Nuevo León?
El refrendo vehicular en Nuevo León en 2025 va de 1,030 a 3,368 pesos dependiendo del modelo del automóvil.
Aumentos Constantes Desde La Eliminación De La Tenencia
El incremento en el refrendo vehicular no es nuevo. En 2019, bajo la administración de Jaime Rodríguez Calderón, se eliminó la tenencia pero el refrendo aumentó 40 por ciento. Con ello, la recaudación estatal por contribuciones vehiculares pasó de 831.5 millones de pesos en 2015, último año de Rodrigo Medina, a más de 2,361 millones en 2019.
Desde entonces, la cifra no ha dejado de crecer. Bajo el Gobierno de Samuel García, entre 2019 y 2024, la recaudación del refrendo vehicular en Nuevo León subió 93 por ciento, alcanzando los 4,559 millones de pesos.
Sin embargo, pese a ese aumento histórico, la ciudadanía insiste en que no existen mejoras reales en las vialidades. Los recursos no parecen destinarse a resolver problemas cotidianos como baches, infraestructura en mal estado y servicios de movilidad colapsados.
Impacto Económico En Los Automovilistas Regiomontanos
El pago del refrendo vehicular en Nuevo León afecta directamente a los bolsillos de miles de familias. Mientras en otros estados los montos son accesibles, aquí los automovilistas destinan hasta 3,368 pesos por vehículo, un gasto que en algunos hogares equivale a un mes de servicios básicos.
Este gasto adicional se suma a otras cargas financieras como gasolina, verificaciones y mantenimiento, lo que convierte a Nuevo León en una de las entidades más caras para mantener un automóvil en circulación legal.
La inconformidad crece año tras año, sobre todo porque el contraste con otros estados es evidente. Mientras en Jalisco o Ciudad de México se paga menos de mil pesos, en Nuevo León los contribuyentes sienten que el gobierno estatal prioriza la recaudación antes que la eficiencia en la administración de los recursos.
La Incongruencia Entre Recaudación Y Obras Públicas
El refrendo vehicular en Nuevo León se ha convertido en un símbolo de incongruencia. Aunque el Gobierno presume una recaudación récord, los ciudadanos no ven mejoras claras en las obras públicas.
En calles y avenidas principales persisten baches, puentes desgastados y un tráfico constante que no ha sido resuelto por proyectos de movilidad. Los automovilistas reclaman que, pese a pagar más que en cualquier otra parte de México, no reciben servicios de calidad en retorno.
Esta percepción alimenta la sospecha de que los recursos se destinan a otros fines, entre ellos publicidad y propaganda gubernamental. De ahí que la crítica social no se limite a los automovilistas, sino que incluya voces de organizaciones civiles, expertos en movilidad y ciudadanos comunes que sienten que su dinero no regresa en servicios.
Conclusiones Sobre El Refrendo Vehicular En Nuevo León
El refrendo vehicular en Nuevo León es el más caro del país y ha tenido incrementos constantes desde 2019. Aunque la recaudación estatal se disparó hasta alcanzar más de 4,500 millones de pesos, las vialidades y servicios públicos no muestran mejoras proporcionales.
Comparado con estados donde el pago es menor a mil pesos o incluso inexistente, la situación de Nuevo León resulta desventajosa para sus ciudadanos. El descontento crece y abre el debate sobre la transparencia en el uso de los recursos.
El caso del refrendo vehicular en Nuevo León confirma que el costo para los automovilistas no siempre se traduce en beneficios tangibles. La pregunta que permanece es la misma que plantean los ciudadanos: ¿dónde está el dinero de Nuevo León?
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