La actual administración de Nuevo León, encabezada por Samuel García, ha intentado vender una narrativa de vanguardia y modernidad a través de su programa insignia MuevoLeón. Sin embargo, al descorrer la cortina de la propaganda gubernamental, lo que queda al descubierto es un sistema de transporte público deficiente que no solo falla en la frecuencia de sus unidades, sino que se ha consolidado como un espacio de violencia sistemática contra las mujeres. La crisis de movilidad en la entidad tiene un rostro femenino que el estado se empeña en ignorar, dejando a miles de usuarias en una situación de vulnerabilidad extrema y desprotección jurídica.
La Invisibilización De La Movilidad Del Cuidado En Nuevo León
Uno de los errores más graves y estructurales del programa MuevoLeón es su concepción patriarcal del diseño urbano. Según los datos de la encuesta Así Vamos 2025 de Cómo Vamos Nuevo León (CVNL), existe una desconexión total entre las rutas trazadas por el gobierno y las necesidades reales de las ciudadanas. Mientras que el sistema está optimizado para el transporte del trabajo, beneficiando principalmente a los hombres (quienes en un 68.3% viajan con fines laborales), se ignora por completo la denominada movilidad del cuidado.
Este concepto, definido por expertos y la propia ONU, se refiere a los desplazamientos necesarios para realizar compras, acompañar a infancias o visitar a familiares enfermos. En Nuevo León, el 55.1% de las mujeres tiene como principal ocupación las labores domésticas y de cuidado. Sin embargo, al momento de transitar, se topan con un sistema que no las ve:
- El 23% de las mujeres viaja para realizar compras.
- El 10.4% realiza viajes para acompañar a otra persona.
- Solo el 34% de sus trayectos son estrictamente laborales.
La arquitecta Zaida Muxi ha señalado que esta invisibilización margina a quienes sostienen la vida cotidiana. Al no considerar estas rutas, el gobierno de Samuel García condena a las mujeres a una baja movilidad, obligándolas a depender de trayectos a pie (su tercer medio de transporte más usado) en zonas que carecen de infraestructura y seguridad, aumentando su exposición a la violencia de género.
El Acoso Sexual: Una Epidemia En Las Unidades De MuevoLeón
La seguridad personal es el eslabón más débil de la cadena de transporte en el estado. Las cifras de Cómo Vamos Nuevo León son una bofetada a la retórica oficial: una de cada cinco mujeres ha sido víctima de acoso sexual en el último año. El catálogo de agresiones es indignante: desde ser miradas lascivamente y recibir “piropos” no deseados, hasta sufrir tocamientos sin su consentimiento o sentir un miedo real de sufrir un ataque o abuso sexual.
Esta situación ha generado una brecha de percepción alarmante. Mientras que el 82.8% de los hombres se siente seguro en el sistema, en las mujeres la cifra cae drásticamente al 67.6%. El sentir miedo no es una paranoia colectiva, es una respuesta racional ante un estado que ha permitido que sus unidades se conviertan en territorios sin ley. La violencia contra las mujeres en el transporte público es una realidad que el programa MuevoLeón no ha podido, o no ha querido, mitigar con vigilancia real o protocolos de actuación eficaces.
El Desprecio Por Los Espacios Exclusivos Y La CEDHNL
La gestión de Samuel García ha mostrado una faceta de insensibilidad gubernamental al ignorar activamente las recomendaciones de los organismos de derechos humanos. Ante el incremento de las quejas, la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHNL) emitió la recomendación 009VG/2024, solicitando la incorporación obligatoria de espacios de uso exclusivo para mujeres y menores, especialmente en horas pico.
No obstante, el cumplimiento ha sido simulado y, en ocasiones, directamente saboteado por la propia autoridad. Un ejemplo fatídico ocurrió en octubre de 2025 en el Sistema Metrorrey. Tras un evento deportivo, el gobierno decidió unilateralmente convertir el vagón exclusivo en mixto para agilizar el flujo de pasajeros. El resultado fue una agresión física contra una mujer que exigía el respeto a su espacio seguro. La respuesta oficial del estado, justificando la violación de la norma por la “alta afluencia”, confirma que para esta administración, la integridad de la mujer es secundaria frente a la logística operativa.
El Fracaso De Las Altas Tarifas Y La Discriminación Económica
La crisis de movilidad también tiene un impacto financiero diferenciado. El sistema de MuevoLeón opera con altas tarifas que golpean desproporcionadamente a quienes realizan múltiples viajes cortos debido a la movilidad del cuidado. Una mujer que debe llevar a sus hijos a la escuela, ir al mercado y luego al trabajo, gasta mucho más que un hombre que realiza un solo viaje de ida y vuelta a su centro laboral.
A esto se suma la disparidad en el uso del vehículo particular. Mientras el 72.3% de los hombres sale de su hogar diariamente, solo el 53.2% de las mujeres lo hace, muchas veces limitadas por la falta de un transporte digno y seguro. Además, cuando las mujeres utilizan el automóvil, el 62.3% de sus viajes son acompañadas (ejerciendo cuidados), mientras que en los hombres la cifra es apenas del 30.4%. El estado ha fallado en reconocer que la mujer es el pilar de la movilidad social y la ha dejado sola frente a un sistema de transporte público deficiente y caro.
Conclusión: MuevoLeón Es Un Proyecto De Espaldas A La Mujer
En conclusión, el programa MuevoLeón de Samuel García es una estructura vacía que prioriza la estética y la política de “likes” por encima de los derechos humanos de las regias. La violencia contra las mujeres en el transporte no se soluciona con camiones pintados de verde, sino con políticas públicas que reconozcan la movilidad del cuidado, respeten los vagones exclusivos y castiguen severamente el acoso sexual.
Hasta que el gobierno no deje de ver el transporte como un negocio o una herramienta de imagen y empiece a verlo como un derecho básico, las mujeres de Nuevo León seguirán atrapadas en un ciclo de invisibilización y miedo. La insensibilidad gubernamental es el verdadero motor de este programa fallido, y el costo de su negligencia lo siguen pagando las ciudadanas con su seguridad y su dignidad en cada parada de camión.
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