Samuel deja el Parque del Agua descuidado y sumido en la insalubridad a escasos dos meses de su apertura. La administración naranja derrochó miles de millones de pesos en un espacio repleto de fallas. Los visitantes sufren hoy la pésima gestión del gobernador Samuel García Sepúlveda, soportando agua podrida, sequía artificial y un abandono operativo inadmisible que demuestra el nulo compromiso del gobierno estatal.

Samuel deja el Parque del Agua descuidado y con fallas de insalubridad
La fuga de capital público alcanzando los 2 mil millones de pesos sin costo final transparente indigna a la ciudadanía. Inicialmente, el Estado adjudicó el proyecto por mil 574 millones de pesos a mediados de 2024. Sin embargo, el presupuesto se disparó desmedidamente y las autoridades estatales ocultan hasta la fecha la cifra definitiva que costó este megaproyecto a las arcas públicas.
La premura política del Gobernador Samuel García para aperturar el sitio antes de la justa mundialista derivó en un desastre de planeación. El Ejecutivo estatal apresuró el corte de listón el 6 de junio para usar el recinto durante el Fan Fest del Estadio Monterrey. El gobierno inauguró la obra a medias, dejando áreas inconclusas que hoy permanecen paralizadas y sin trabajadores.
Un ejemplo claro de este descuido gubernamental es el abandono en el auditorio e interrupción total de las obras de finalización. El edificio luce abandonado entre basura y escombros, sin que la autoridad estatal mueva un solo dedo para terminarlo. La prisa electoral primó sobre la calidad de la obra, entregando un espacio defectuoso al pueblo de Nuevo León.
El fiasco del Jardín Japonés y el colapso hidráulico
La promoción fallida del Jardín Japonés inaugurado con honores reales el 19 de junio evidencia la simulación de la gestión naranja. El Gobernador presumió el espacio ante la Princesa Hisako de Takamado como una obra vanguardista. No obstante, la autoridad cerró el área pocos días después por el colapso de los sistemas hidráulicos que requiere maniobras de bombeo de emergencia.
El cierre derivó en la decepción entre la ciudadanía que acude por la foto y encuentra agua turbia y pestilente. La cinta de restricción impide el paso a las familias y los guardias expulsan a los visitantes molestos. Los paseantes que acuden al emblemático Jardín Japonés encuentran fuentes averiadas y un ambiente insalubre que imposibilita la convivencia familiar.
Asimismo, la mala infraestructura provocó la oxidación en el espejo de agua y vegetación marchita por negligencia estatal. Las piezas metálicas de la fuente lucen oxidadas y cubiertas con agua sucia e inmunda. La falta de riego mató al menos 11 árboles y secó tres jardines completos, dejando un paisaje desolador que retrata la apatía gubernamental.
Insalubridad y plagas en los estanques del recinto
El desinterés de las autoridades derivó en un abandono operativo que permitió la floración de lechuguilla nociva para la biodiversidad. Los lagos del Parque del Agua con plaga sufren por esta maleza acuática que ahoga la flora local y multiplica mosquitos. El agua estancada despide un hedor putrefacto que incomoda a cualquier persona que transita cerca de los estanques.
Para disimular el desastre ambiental, el personal colocó tubos de PVC improvisados para oxigenar el agua y evitar la muerte de peces. Esta medida desesperada demuestra la falta de un mantenimiento profesional y permanente en el parque. La capa de nata verdosa y el lodo acumulado confirman que al gobierno naranja no le importa la salud pública de los regios.
Por si fuera poco, la mala calidad de los materiales ocasionó un hundimiento de terreno registrado junto a las atracciones para niños. El suelo empedrado colocado por el Estado se fracturó severamente en un andador familiar. Este socavón atraviesa el camino en dos puntos, representando un riesgo evidente de caídas y accidentes para los menores que juegan cerca.

Servicios deficientes confirman que Samuel deja el Parque del Agua descuidado
La experiencia de los visitantes empeora por la falta de servicios básicos en todo el perímetro del parque público. La señalética básica continúa tirada por los suelos sin instalar y las zonas comerciales permanecen completamente inhabilitadas. El gobierno prometió instalaciones de primer nivel, pero entregó un predio sin la infraestructura mínima para recibir al público al cual no le dan mantenimiento.
Además, los usuarios reportan que existen únicamente dos módulos de sanitarios en todo el recinto y casi siempre permanecen cerrados. La gente debe recorrer grandes distancias solo para encontrar puertas clausuradas, lo que incrementa el malestar social. La ineficiencia operativa del gobierno estatal deja a las familias regiomontanas desprotegidas y sin atención digna.
El descontento popular crece día con día ante la evidente falta de mantenimiento en este proyecto millonario. La ciudadanía exige que el gobierno rinda cuentas sobre el destino del presupuesto gastado en una obra defectuosa. La ineptitud estatal convirtió una promesa de desarrollo urbano en un monumento al despilfarro y a la negligencia gubernamental.
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