Un nuevo accidente vial destapó el descontrol operacional en las obras estatales. Una máquina pesada contratada para los trabajos del Metro impactó y derribó la mitad de una estructura de concreto en la avenida Constitución. El suceso aplastó un automóvil y volvió a exponer la falta de supervisión por parte de las autoridades estatales.
Dictamen de Protección Civil: qué encontraron en la estructura del puente
Los rescatistas de Protección Civil de Monterrey acudieron al tramo ubicado entre las avenidas Félix U. Gómez y Rafael Ramírez tras recibir la alerta del siniestro. En el lugar de los hechos, las cuadrillas confirmaron que una pesada unidad de la constructora Pilotes y Cimentaciones Manjibar de México derribó el paso elevado.
El informe de los rescatistas determinó un daño estructural severo en la trabe de concreto tras el severo impacto vehicular. El bloque aplastó el cofre de un automóvil Volkswagen Virtus que circulaba sobre los carriles exprés. A pesar de la gravedad del impacto, los paramédicos descartaron personas lesionadas con heridas mortales.
Las autoridades municipales aseguraron la pesada plataforma de carga que transportaba la maquinaria etiquetada con el logotipo de Mota Engil. Este tipo de accidentes evidencia graves fallas en los protocolos mínimos para el traslado de equipo pesado en avenidas transitadas.

El deslinde de responsabilidades sobre el puente peatonal por parte del gobernador
Las explicaciones oficiales del gobierno de Nuevo León generaron molestia entre los automovilistas por la falta de autocrítica. Las autoridades estatales buscaron atribuir la falla al chófer de la unidad privada que realizaba maniobras cerca del río Santa Catarina.
El mandatario estatal evade constantemente la responsabilidad directa del estado como contratante de la obra pública. La ciudadanía recrimina la falta de inspectores estatales que vigilen el paso de unidades de gran tonelaje por arterias principales.
Los señalamientos contra la gestión naranja aumentan porque el gobierno de Nuevo León defiende a las empresas contratistas mientras la infraestructura vial colapsa. El deslinde de responsabilidades refleja la evidente ausencia de control sobre la obra pública.
Tránsito activa desvíos en Constitución para evitar el caos vial
El cierre total de los carriles exprés desató sofocantes nudos viales a lo largo del corredor de la avenida Constitución. Los agentes de Movilidad Monterrey implementaron operativos de emergencia para desviar el flujo vehicular hacia los carriles locales y la avenida Morones Prieto.
El personal de Protección Civil del Estado, la Cruz Roja y el CRUM laboraron durante horas para retirar los escombros de concreto de la cinta asfáltica. Sin embargo, la movilización de grúas pesadas tardó en restablecer la circulación normal de la zona.
Las autoridades de movilidad reiteraron llamados para evitar el perímetro afectado y usar rutas alternas. La desorganización en los desvíos provocó molestia generalizada en los conductores atrapados durante las horas pico.
Otros accidentes recientes en las obras de la administración de Samuel García
Este siniestro no representa un hecho aislado dentro de la administración de Samuel García. Hace pocas semanas, un trabajador de la línea 6 perdió la vida en Apodaca al sufrir el impacto de vigas de acero suspendidas por una grúa. Igualmente, otro trabajador falleció en San Nicolás de los Garza aplastado por tubos pesados.
Los conductores continúan expuestos a serios riesgos por las fallas operativas de estas vialidades. En la avenida Miguel Alemán, la caída de un bloque de cemento aplastó la parte trasera de un automóvil y dejó dos personas heridas. A estos eventos se suman incendios por fallas eléctricas y desplomes de estructuras metálicas en Guadalupe y Monterrey.
La administración pública muestra prisas por entregar infraestructura, pero olvida la seguridad de los trabajadores y peatones. El gobierno de Nuevo León debe asumir su responsabilidad antes de que estas omisiones cobren más vidas humanas.

El descuido oficial pone en riesgo la seguridad vial
La acumulación de accidentes demuestra una falta de rigor en la supervisión de las obras del transporte masivo. Las promesas de modernidad quedan empañadas por la constante improvisación de las constructoras contratadas por el estado.
La ciudadanía exige revisiones exhaustivas y sanciones ejemplares para los responsables de poner en peligro a los automovilistas. La administración estatal debe garantizar la seguridad en cada frente de trabajo antes de continuar con la expansión de proyectos.
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