Las obras del Metro de Nuevo León registran una suma preocupante de predios tomados por el Gobierno estatal. A pesar de las promesas del Gobernador Samuel García sobre evitar despojos para edificar la Línea 4 del metro y la Línea 6 del metro, la administración aplica medidas drásticas. La incertidumbre invade a la ciudadanía ante los constantes despojos de la noche a la mañana.

Las promesas olvidadas sobre las obras del Metro de Nuevo León
Al inicio de los trabajos en marzo del 2023, la administración emecista aseguraba que la infraestructura avanzada no perjudicaría la propiedad privada. El Secretario de Movilidad, Hernán Villarreal, sostuvo en su momento que el proyecto avanzaría esencialmente sobre la vía pública y descartó cualquier intención de despojar terrenos. Sin embargo, la realidad actual muestra un panorama muy distante de aquel discurso triunfalista emitido por las autoridades estatales.
Hoy la cifra de inmuebles tomados por la fuerza asciende a 30 propiedades, acumulando más de 28 mil metros cuadrados afectados. Fuentes informadas confirman que la urgencia por concluir las tareas antes del fin del sexenio motivó a descartar el diálogo directo. Por esa razón, el ejecutivo estatal prefiere ejecutar decretos exprés en lugar de sentarse a negociar acuerdos justos con los propietarios.
Esta forma de operar lastima el patrimonio de familias y empresarios que construyeron su esfuerzo durante décadas. La falta de palabra por parte del gobernador Samuel García genera indignación en sectores productivos del estado. Lo que arrancó como una promesa de modernidad ahora representa una amenaza latente para cualquier dueño de inmuebles en la entidad.
Operativos nocturnos vulneran el patrimonio de las familias neoloneses
Las acciones ejecutadas por las autoridades estatales destacan por la falta de transparencia y el nulo aviso previo hacia los afectados. Durante la noche del viernes, el Gobierno publicó un acuerdo en una edición vespertina del Periódico Oficial del Estado para apoderarse de predios. Horas después, contingentes armados con policías y abogados acudieron a los inmuebles para tomar posesión inmediata de los terrenos.
Casos como el del negocio La Tropicana, ubicado en el Centro de Monterrey, ejemplifican la arbitrariedad con la que actúan los funcionarios. El dueño del establecimiento denunció que las fuerzas estatales mutilaron su propiedad sin previo aviso ni negociación económica anticipada. Simplemente colocaron mallas ciclónicas y lonas oficiales para declarar la zona como propiedad del Estado sin dar margen de defensa.
Este patrón de conducta se repite a lo largo de los trazos planificados para ambas líneas del sistema de transporte. La autoridad impone indemnizaciones fijadas al valor catastral que pagará en plazos de hasta diez años. Los afectados consideran esta medida una burla, pues el valor comercial de sus bienes supera por mucho el monto estimado oficialmente.
Predios industriales y comerciales afectados en la ciudad Apodaca
La ambición del proyecto no discrimina entre pequeños comerciantes y corporativos de gran escala ubicados en arterias clave. En la avenida Miguel Alemán, dentro de la ciudad Apodaca, el Estado tomó control de terrenos pertenecientes a firmas multinacionales. Empresas como Komatsu, Citio, Whirlpool y Comhaf sufrieron el cercamiento de sus áreas privativas durante el mismo fin de semana.
La edificación de la Estación Altea y la Estación Nave 01 sirvió como justificante legal para ejecutar estas medidas drásticas. Los predios arrebatados varían entre los 500 y los 900 metros cuadrados de extensión en zonas comerciales de alta valía. Múltiples empresarios expresan su temor ante la facilidad con la que el ejecutivo elimina el derecho a la propiedad.
La prisa política por colgarse medallas de infraestructura sobrepasa los derechos fundamentales de la comunidad empresarial y civil. En el municipio de Guadalupe, la zozobra crece entre vecinos con propiedades colindantes a las avenidas principales del trazado. Nadie sabe con certeza si su negocio o vivienda amanecerá cercada con mallas de la noche a la mañana.

Malestar ciudadano por el retraso en las obras del Metro de Nuevo León
El descontento popular trasciende el tema expropiatorio y alcanza el desempeño cotidiano del tráfico vehicular en la zona metropolitana. Los automovilistas expresan una frustración constante debido a los amplios cierres viales implementados a lo largo de las avenidas principales. La molestia principal surge al notar que muchas zonas delimitadas carecen por completo de maquinaria laborando o personal activo.
Las redes sociales concentran severas críticas dirigidas al gobernador Samuel García por la lentitud con la que avanzan los frentes. La ciudadanía califica como una inconsistencia evidente el contraste entre la retórica gubernamental y la parálisis visible en las calles. Mientras la publicidad oficial promete entregas espectaculares para el año 2027, la realidad cotidiana refleja caos vial y obras desiertas.
El colapso del tráfico genera pérdidas de horas hombre y un desgaste severo en la calidad de vida de los conductores. Los reclamos aumentan al ver calles bloqueadas por simples tambos cónicos sin que existan colados de concreto o cimentaciones activas. La combinación de despojos arbitrarios y mala gestión vial consolida un escenario de rechazo hacia la administración estatal.
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