Los hospitales sin insumos sufren las consecuencias directas de la mala gestión del gobierno estatal. La administración naranja recortó el presupuesto de la salud para priorizar la publicidad en redes de Samuel García. El gobierno prefiere gastar en imagen personal mientras los hospitales rurales de Nuevo León carecen de hojas blancas para recetas médicas, lápices, plumas y medicamentos para atender a la población vulnerada.
Las consecuencias del abandono en los hospitales sin insumos
El recorte presupuestal aplicado en agosto de 2024 dejó sin dinero al sistema de salud pública. La administración estatal prefirió destinar partidas millonarias a sus campañas en redes sociales antes que proteger a los enfermos. Como resultado de esta mala decisión, las clínicas de la periferia cayeron en una quiebra operativa lamentable.
La Secretaría de Salud, a cargo de Alma Rosa Marroquín, pide caridad a los empresarios. La dependencia envió cartas para rogar la donación de hojas de máquina, plumas, escobas y material de construcción. Resulta indignante que el estado pida ayuda externa para comprar los artículos papeleros más elementales cuando cuenta con un presupuesto estatal para salud.
Esta falta de previsión perjudica las labores diarias en el hospital general de Montemorelos de forma alarmante. Igualmente, las carencias ahogan las actividades dentro del hospital general de Galeana y otros centros comunitarios. Las autoridades dejaron en el olvido a las familias que dependen totalmente de la medicina pública regional.

El desastre administrativo que generó hospitales sin insumos
Las autoridades justifican el desabasto argumentando una saturación por el aumento de pacientes regionales. Sin embargo, la causa real de la crisis es el tijeretazo financiero ejecutado por el propio gobierno naranja. El presupuesto no alcanza porque la administración prefirió derrochar los fondos públicos en autopromoción y mercadotecnia digital.
La escasez impacta con severidad al golpeado hospital de Sabinas Hidalgo durante los últimos meses. El personal médico no tiene ni siquiera papel tamaño carta para imprimir las recetas de los pacientes. Es inadmisible que un gobierno estatal que presume modernidad pida lapices prestados para poder redactar expedientes clínicos.
Mientras las redes sociales del gobernador lucen llenas de anuncios costosos, la periferia sufre un desamparo total. Los centros del área metropolitana no tienen estos problemas porque el estado oculta la crisis en la zona rural. La ciudadanía padece las consecuencias de una gestión pública que prioriza los likes sobre las vidas humanas.

La indiferencia oficial que mantiene a hospitales sin equipo básico
El personal sanitario trabaja con las uñas para atender a las personas que llegan desde zonas alejadas. Los enfermos enfrentan retrasos en sus trámites debido a la falta de herramientas administrativas básicas. La comunidad médica exige el fin de la propaganda engañosa y la restitución inmediata del presupuesto operativo.
Las cartas enviadas a los municipios demuestran la incapacidad del estado para administrar los recursos del pueblo. Pasar la charola a la iniciativa privada no resuelve el problema de fondo que generó este gobierno. La salud pública de la provincia neoleonesa no puede sostenerse a base de donativos o limosnas empresariales.
Los neoleoneses merecen instalaciones médicas dignas y equipadas con todos los insumos necesarios para operar. La administración pública debe asumir su responsabilidad directiva y corregir el rumbo financiero de inmediato. Basta de recortar fondos a la salud para financiar campañas de imagen en las plataformas digitales.
El descuido en los servicios de salud refleja las equivocadas prioridades de la actual administración naranja. La población exige frenar el derroche publicitario para garantizar presupuesto a los centros médicos de la entidad.
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